Sustituirá al anterior, que ha funcionado durante la última década, y tiene una capacidad de 2,8 millones de metros cúbicos, cuatro veces más que el viejo.

La basura de una docena de municipios terminará en el nuevo vaso de residuos del vertedero de Lorca, estrenado ayer y que, con 2,8 millones de metros cúbicos de capacidad, podrá permanecer operativo durante los próximos cuarenta años. Es el tercero que se abre en el centro de gestión residuos (CGR) que tiene la empresa municipal de limpieza Limusa en el paraje de Barranco Hondo.

La nueva celda y la adecuación de su entorno en el CGR ha costado 4,4 millones de euros, procedente de los beneficios de Limusa, precisó ayer el alcalde, Fulgencio Gil, durante la inauguración de las instalaciones. El primer edil destacó que el nuevo vaso multiplica por cuatro la capacidad del anterior y será un 55% más eficiente. La infraestructura sitúa al municipio en la «vanguardia del tratamiento y gestión de residuos sólidos urbanos», aseguró el regidor.

Disponer de este vaso evitará el traslado de la basura no recuperable a otros centros de tratamiento y supondrá un ahorro para las arcas municipales de 5,8 millones de euros. «Es la inversión más ambiciosa en materia de recuperación y tratamiento de residuos que se ha hecho hasta ahora en el municipio», añadió Gil. En el nuevo depósito se han adoptado «las mayores medidas de seguridad ambiental posibles» y, además de la impermeabilización, se han instalado elementos para la extracción y gestión de lixiviados y para la recogida y canalización de las aguas pluviales de escorrentía.

Accesos y cunetas

El vaso número dos ha funcionado durante diez años y ha sido sellado definitivamente. Para ello, ha habido que cubrir una superficie de 55.800 metros cuadrados con una barrera impermeable mineral y un sistema de drenaje artificial para extraer los lixiviados. Todo ha quedado cubierto con una capa de tierra vegetal de un metro de grosor. Los trabajos han incluido también mejoras en los accesos y cunetas. Se han asfaltado 18.000 metros cuadrados de terreno, se han plantado casi 9.000 cipreses y se ha construido una balsa de pluviales con 24.000 metros cúbicos de capacidad para garantizar el agua de riego. Además, se ha levantado un edificio de oficinas de 250 metros cuadrados en el que trabajarán seis personas.

Fuente: www.laverdad.es