ALICANTE. La ingeniera alicantina Cristina Ávila, responsable de los departamentos de Prevención de Riesgos e Innovación en la constructora CHM Obras e Infraestructuras,
es el claro ejemplo de que hay algunos techos de cristal que no resisten una buena dosis de hormigón femenino. La joven está al frente de dos departamentos clave de una de
las constructoras más grandes de la provincia, una empresa familiar con un volumen de negocio de 90 millones de euros en un sector tradicionalmente masculinizado. Algo que,
sin embargo, Ávila asegura que está cambiando.

“No he sentido nunca que me traten de forma especial por ser mujer”, asegura la directiva de CHM. “En todo caso, supongo que para evitar que se les pueda
malinterpretar, los hombres que trabajan en las obras que superviso me tratan de una forma aún más exquisita que si fuera un hombre“, relata divertida. Venimos de celebrar
una jornada reivindicativa por los derechos de la mujer, centrada en buena parte en las condiciones del ámbito laboral, y Ávila encarna el ejemplo perfecto de lo que puede
pasar cuando una empresa valora a un/a empleado/a por sus aptitudes, y no por lo que pone en su DNI.

La jefa de I+D de una empresa que viene destacando precisamente por sus aportaciones a la innovación del sector lleva toda la vida entre vigas y ladrillos. “Comencé a estudiar
Obras Públicas, y luego me pasé a un máster en Prevención de Riesgos”, rememora. “Ahí entré en CHM para hacer prácticas, hace seis años, y hasta aquí”. Es decir, Ávila pone en
valor cómo la empresa para la que trabaja, propiedad de un clan familiar dominado por varones y que opera en un sector claramente masculinizado, la ha promocionado en
función de su valía en un espacio de tiempo relativamente corto.

“La verdad es que el hecho de ser mujer en un sector como la construcción no es algo que yo tenga presente en mi día a día”, admite. “Hago mi trabajo, doy indicaciones tanto
a hombres como mujeres, y todos lo aceptan con naturalidad”. En CHM, subraya, “he tenido muchas oportunidades de desarrollo personal, donde no se ha tenido en cuenta
si era mujer”. Al final, se ha consolidado poco a poco, y ahora “me siento valorada”. Su caso, con todo, no es tan extraordinario como pueda parecer en el imaginario popular:
cada vez hay más mujeres con responsabilidad en este sector, jefas de obra, topógrafas, mandos intermedios…”

Claro que ha vivido episodios de machismo, pero les quita importancia. “A ver, la primera vez que pisé una obra, en una empresa familiar, tenía 18 años”, explica, “y
estaba rodeada de hombres de entre 30 y 40. Claro que notaba sus miradas clavadas“, admite. Pero, al menos en su caso, no ha sido lo habitual. Tras comenzar como becaria,
comenzó a ascender hasta situarse al frente de su departamento, que controla cuestiones como la calidad, temas medioambientales, riesgos laborales e innovación. En
una jornada normal, puede tener que “visitar una obra, asesorar a los jefes, supervisar el desarrollo de productos… es una labor muy variada”, celebra.

Pero, como todo el mundo sabe, CHM no solo se dedica a construir vivienda residencial, un sector en boga en estos momentos en Alicante y donde la empresa de la
familia Martínez Berna destaca especialmente. Su core ha sido siempre la construcción y conservación de carreteras, y Cristina Ávila ha pisado también mucho asfalto.
“Tenemos un calendario de obras activas en el departamento, visito carreteras, centros de trabajo, de fabricación, extracción, canteras, servicios…” Y es que la obra pública está
un poco parada” en estos momentos, por lo que “CHM se está centrando en la conservación y en la obra privada, ahora tenemos cuatro proyectos en marcha”.

Su departamento destaca además por su constante labor de innovación, que ha aportado al sector de las carreteras líneas de actuación muy interesantes. CHM ha
terminado hasta la fecha ocho proyectos de I+D, relacionados con el cambio climático, la modernización del sector, o la apuesta por nuevos materiales más sostenibles. Ávila
es la mujer que pone rostro a ese departamento. “Estamos investigando nuevos materiales y nuevas maneras de concebir la construcción”, destaca.

Por ejemplo, han creado un pavimento reflectante, de color crema, que reduce la temperatura del suelo y contribuye a rebajar el efecto conocido como ‘isla de calor’, que
eleva la temperatura media de los grandes núcleos de población precisamente por la acción del asfalto y de los vehículos que lo transitan. O el proyecto ‘Life Cersuds‘, que
fabrica pavimento a partir de restos cerámicos para reutilizar el agua de lluvia en entornos urbanos. También han inventado otro pavimento ‘sonoro’ para que los
peatones perciban la presencia de los vehículos eléctricos, más silenciosos que los de combustión, o un hormigón para las vías de ferrocarril que atenúa la vibración del paso
de los trenes en entornos urbanos.

Nos cuesta creer que Ávila no haya tenido una mala experiencia que relatar (un ‘quita que tú no sabes’) en un sector tan masculinizado. Insistimos al final de la entrevista, pero
la respuesta es la misma. “Al menos en el entorno que yo percibo, no hay ningún problema con las mujeres“, asegura. “Vamos a obras, hacemos auditorías, y nunca
ningún hombre se ha quejado de que sea una mujer quien le dice lo que tiene que hacer. Creo que me respetan más que a un hombre para que no haya malentendidos”.

Fuente: alicanteplaza